Se trata de anticonceptivos que evitan la llegada de los espermatozoides al óvulo de forma física. El más conocido de todos es el preservativo de uso masculino.
Preservativo masculino: también llamado profiláctico o condón. Tiene forma de funda y se coloca alrededor del pene. Está hecho generalmente de látex y viene lubricado. Se coloca alrededor del pene para que el semen se quede atrapado en su interior después de la eyaculación. Su efectividad es del 97%.
Preservativo femenino: es similar al condón masculino pero con un anillo rígido ancho para evitar que resbale por el orificio vaginal.

Diafragma: es un capuchón de goma que se coloca en la vagina y obstruye el orificio del cuello del útero, evitando así el paso de los espermatozoides. Su efectividad es del 95%, pero puede usarse varias veces si se cuida bien.

Esponja vaginal: es como una espuma que se coloca en la entrada del cérvix y que absorbe el semen y libera una sustancia que liquida al semen. Su efectividad varía del 70 al 90% pero puede producir irritación vaginal.

Dispositivo intrauterino (DIU): también conocido como T de cobre. El ginecólogo lo coloca en el interior del útero, tiene una efectividad del 95% y es de carácter permanente. El DIU de cobre es más económico que el DIU hormonal.

Las principales ventajas de estos anticonceptivos (a excepción del DIU)
- Solo es necesario utilizarlos durante la relación sexual.
- No requieren control médico.
- No presentan efectos secundarios.
- Pueden ser utilizados en periodo de embarazo y lactancia.
- Solamente los preservativos masculinos y femeninos evitan el contacto directo entre las mucosas y protegen de la mayoría de las enfermedades de transmisión sexual.
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